Emilio Salazar: un auténtico director de orquesta que culminó en el Up&Down

Me es grato hablar un un personaje que tuve el placer de conocer, por vivir personalmente los últimos coletazos de la emblemática sala Up&Down. Un auténtico director de orquesta que formaba parte del alma del lugar. Un profesional del buen servicio al cliente y del buen hacer, humano, comprensivo y perfecto en cada nota que daba.

¡Emblemática y única!

Todavía guardo un ejemplar de la revista UP editada en 1996, una de tantas ediciones tan logradas con fotografías en grande y en papel cartón de las fiestas y la gente que allí se reunía. Así pues os hablaré de algunas curiosidades de una entrevista que hacen a Emilio Salazar en esta edición…

Se inició en la hostelería en un marco incomparable de lugares  exclusivos como La cafetería Kansas, el Hostal La Gavina, el hotel Don Jaime, el hotel Rena Elisenda hasta llegar al Maddox en el 67, donde fue trasladado al Bocaccio, donde empezó de camarero y acabo como Director Técnico en una de las salas más emblemáticas de Barcelona.

Bocaccio. Fotografía Xavier Miserachs

Si el mundo de la discoteca ya le fascinaba, más aún aquel local regio y elegante, cualquiera de sus detalles ornamentales merecía que nos detuviéramos en su descripción. La casa se encargaba de que el personal fuera impecable, hasta tal punto que al cliente le resultaba imposible encender un cigarrillo sin que se le adelantara algún empleado.

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Bocaccio. Xavier Miserachs ©Herederos de Xavier Miserachs

Al margen de haber conseguido la perfección absoluta en el servicio al cliente, norma básica exigida por Oriol Regás, el nombre de Bocaccio sonaba en estéreo, con su fama de ser el centro de reunión de la «Gauche Divine» Barcelonesa, las malas lenguas insistían en que sus clientes eran de izquierdas pero vivían como los de derechas, por lo que sería justo decir que el éxito sería también de sus clientes que noche a noche conseguían que ninguna de ellas fuera igual a la anterior.

Bocaccio con Carlos Martorell. Fotografía: El observador solitario

En el 81 Oriol Regás dió por terminada la etapa Bocacció y decidió iniciar la aventura del UP&Down, que abrió sus puertas el 28 de junio de 1982, con una brigada basada al anterior equipo que ya estaba preparada para afrontar cualquier evento.

En efecto así acontecieron numerosos eventos en nombre del Up&Down, celebraciones, aniversarios, desfiles, fiestas a domicilio, hasta un viaje a la Feria de abril de Sevilla en tren, en el que se montó un vagón-discoteca un vagón-bar un vagón-cine y otro restaurante. De entre las muchas anécdotas de aquel viaje, se queda con la protagonizada por el mono que llevaba Pitito Gamir, que acabó colgándose del anillo del dispositivo de emergencia del tren, haciéndolo frenar.

Up&Down

Posteriormente se organizaron tres cruceros a la Feria de abril de Sevilla durante los cuales se contaba también con el servicio exclusivo del Up&Down en unos de los salones del barco.

Emilio Salazar confiesa textualmente «lo que realmente me estimula como profesional es el reto constante al que me somete Oriol Regás cuando viene a complicarme la vida con sus locuras y el resultado es que todos los clientes acabarán con una copa en la mano en lugar que el se le haya ocurrido». ¡¡Sin duda un tandem con mucha complicidad!!

Entrañable e Inolvidable

Emilio habla de el orgullo del Up&Down, una sala que supo adaptarse a la modernidad de los tiempos y que desde los Juegos Olímpicos adquirió una gran proyección internacional con personalidades que pasaron por allí como Grace Jones, Julio Iglesias, Romario, Steven Segal o las propias infantas que se paseaban cuando pasaban por Barcelona.